
En obra, las tolerancias reales, las limitaciones estructurales y la disponibilidad eléctrica determinan el resultado final. Una puerta electrificada exige precisión mecánica, configuración correcta y comprensión del comportamiento del sistema.
Muchas incidencias operativas no provienen del producto, sino de caídas de tensión, configuraciones fail-safe incorrectas o preparación insuficiente del conjunto de puerta. Estos problemas suelen aparecer después de la entrega, cuando la corrección es más compleja.
Ofrecemos soluciones técnicamente coherentes, robustas y compatibles, acompañadas de soporte técnico cuando el proyecto lo requiere. Nuestro objetivo es que la instalación sea previsible y que el sistema funcione de forma estable desde la primera puesta en marcha.
Una instalación sólida protege tanto la puerta como tu reputación profesional.