
El rendimiento del control de puertas está determinado tanto por la arquitectura de potencia como por la tecnología de bloqueo. La caída de voltaje, el suministro insuficiente de corriente, los sistemas de respaldo inestables o la transferencia de corriente inadecuada entre el marco y la hoja son causas comunes de mal funcionamiento.
Muchas fallas de puertas atribuidas al hardware se originan en el diseño de la infraestructura. Una puerta electrificada debe evaluarse como un sistema eléctrico y mecánico completo, donde el dimensionamiento de la fuente de alimentación, la configuración a prueba de fallos y el monitoreo de señales operan en coordinación.
La integración también define la estabilidad a largo plazo. Ya sea conectada a plataformas de control de acceso, sistemas de detección de incendios o entornos de gestión de edificios, la puerta debe responder de manera consistente en condiciones normales y de emergencia.
Definimos arquitecturas a nivel de sistema que garantizan estabilidad eléctrica, integridad funcional y comportamiento predecible a lo largo del ciclo de vida de la instalación.









