
Las puertas de vidrio y los ensamblajes sin marco introducen limitaciones estructurales que las soluciones de cierre tradicionales no abordan. La ausencia de un núcleo sólido cambia cómo se distribuyen las fuerzas, cómo se aplican los fijadores y cómo evolucionan las tolerancias con el tiempo.
La electrificación inadecuada de las puertas de vidrio a menudo resulta en inestabilidad, vibración, compromiso estético o estrés a largo plazo en el propio vidrio. Lo que parece visualmente minimalista requiere una adaptación mecánica precisa. La solución de cierre debe integrarse sin crear puntos de presión o inestabilidad de alineación.
La electrificación en estos entornos exige un enfoque dedicado que respete tanto la fragilidad estructural como la intención arquitectónica. El objetivo no es solo asegurar la apertura, sino hacerlo sin alterar la transparencia visual o el equilibrio estructural de la instalación.
Adaptamos los sistemas de control de puertas específicamente para ensamblajes de vidrio, asegurando confiabilidad sin comprometer la integridad del diseño.



